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miércoles, 23 de marzo de 2011
Relatividad
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domingo, 6 de marzo de 2011
Nuevo diseño por G. Miguel Vélez Pérez
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domingo, 20 de febrero de 2011
jueves, 25 de noviembre de 2010
De génesis: nuevo mundo
A veces las lágrimas caían solas a borbotones; tanta belleza no es en vano cuando los raudales brillan tan incisivos en los ridículos funerales.
Y luego -lujosos animales- bestias parecidas a cromáticos cuchillos. Miradas de espadas que cortan los instantes ocupados.
Ellas braman un candor innecesario; se divierten quebrando las continuas cadenas de hermosas sinfonías.
He encontrado la paz del santo bajo la lluvia de fuego al finalizar el mundo, adorables lágrimas de Apolo.
Aquí imagino los nuevos instantes para recuperar el sueño de los ojos condenados.
-¡Ya no destruyan los bosques donde las ninfas de luz suelen bañarse!-
-¿Cuál es el motivo de esta farsa tan grande?-
-No Hay corazón que tal animalidad demande-
-Guarden los cañones por bocas y vuelvan solos a desangrarse-
Vuelvo la cabeza y contemplo la dura ceniza de lo que antes había, y descubro que me he quedado solo ante un maravilloso campo verde y un solo clavel blanco
Y luego -lujosos animales- bestias parecidas a cromáticos cuchillos. Miradas de espadas que cortan los instantes ocupados.
Ellas braman un candor innecesario; se divierten quebrando las continuas cadenas de hermosas sinfonías.
He encontrado la paz del santo bajo la lluvia de fuego al finalizar el mundo, adorables lágrimas de Apolo.
Aquí imagino los nuevos instantes para recuperar el sueño de los ojos condenados.
-¡Ya no destruyan los bosques donde las ninfas de luz suelen bañarse!-
-¿Cuál es el motivo de esta farsa tan grande?-
-No Hay corazón que tal animalidad demande-
-Guarden los cañones por bocas y vuelvan solos a desangrarse-
Vuelvo la cabeza y contemplo la dura ceniza de lo que antes había, y descubro que me he quedado solo ante un maravilloso campo verde y un solo clavel blanco
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domingo, 19 de septiembre de 2010
Vicisitudes: Pasión del sureste
Cuando calló la tormenta un silbido quedaba. Golpeando los tambores ennegrecidos por el barro. Siseando las bocas de todos los abandonados. El mundo de la selva los ojos no quitaba.
Fugaz fuego en desfogue de la tierra. Amaranto, los ojos de los leopardos observan. Marcha, color, tierra se conjugan. La palabra, arrebatada en la plomiza lluvia.
Por los montes va un grito que el silencio acompaña. Golpes de claridad en la negra mañana. He visto la gran muralla que en la pantalla se alza, no hay claridad donde la mente se apaga.
-Y mamá ¿Quiénes son esos encapuchados?-, -son el subcomandante y sus asociados-. -¿Por qué luchan los que nada tienen?- -Por los colores arrebatados-. ¡¿Qué es lo que todos merecen?! Una tierra donde seamos hermanos.
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viernes, 17 de septiembre de 2010
Vicisitudes: Pasión nocturna
Y ya iniciado el fuego, seguimos el camino que la llama llevaba. Pólvora de negros sueños. Chispas amarillas que se elevan y disparan, incandescencia pura, sol de luna hasta el amanecer.
En la alborada, el sol cuando se enciende se apaga. Con tanto calor, gotas de riego caen de las puntas de tu pelo. Es día de lluvia en tu corazón y tu cuerpo, atmosfera de la habitación privada.
Nos inmolamos entre sabanas, fatal crimen en la cama. Aún con las complicaciones viviremos para contarlo. Cómplices del delito nos veremos a los ojos en un mismo grito.
Después, la luna quemada, sólo soñaba y sus manos apretaba. Pesadillas, terrores, pasado; mutilados los mundos imaginados, lagrimas bajando por los costados.
Al partirse el medio día, la oscuridad no dio cabida. El fuego sólo se veía apagado. Amantes nocturnos partían cada uno por su lado. No hay ciclo de retorno pendiente, sólo ilusiones en pólvora y sus arrebatos incandescentes.
Amantes en la pira, se toman por las costillas y rasgan las vestiduras. ¡Ventura de los amantes arrojados! Como Dido por Eneas y la espada en sus brazos. Incandescencia pura, sol de luna hasta el amanecer.
En la alborada, el sol cuando se enciende se apaga. Con tanto calor, gotas de riego caen de las puntas de tu pelo. Es día de lluvia en tu corazón y tu cuerpo, atmosfera de la habitación privada.
Nos inmolamos entre sabanas, fatal crimen en la cama. Aún con las complicaciones viviremos para contarlo. Cómplices del delito nos veremos a los ojos en un mismo grito.
Después, la luna quemada, sólo soñaba y sus manos apretaba. Pesadillas, terrores, pasado; mutilados los mundos imaginados, lagrimas bajando por los costados.
Al partirse el medio día, la oscuridad no dio cabida. El fuego sólo se veía apagado. Amantes nocturnos partían cada uno por su lado. No hay ciclo de retorno pendiente, sólo ilusiones en pólvora y sus arrebatos incandescentes.
Amantes en la pira, se toman por las costillas y rasgan las vestiduras. ¡Ventura de los amantes arrojados! Como Dido por Eneas y la espada en sus brazos. Incandescencia pura, sol de luna hasta el amanecer.
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martes, 10 de agosto de 2010
Vicisitudes: Eternidad
Te he visto en celebraciones de todos los verdes campos, el amanecer. Sonriendo con el destello y el Sol poniendo en duda el caliente fuego, la brisa...humedad, el atardecer. Y por fin, con tu frío cuerpo entre las mareas desaparecer sin rastro ni estela dejar, el anochecer.
Te he visto entre las masas y todas ellas al explotar tu estima al piso caer. Un largo cabello rubio, incrustado en la frente, en mí piel, me dijo una vez que te había visto ser libre, en la locura creer.
He caído en grandes zanjas de lozanía y desatino. Ardor y peste, conmigo, con ellos y los engreídos. Respirando fuego y tragando viento. Gritando a los cielos más altos desde tan abajo, a ver si así soy escuchado.
Pero no sé si hable por mí, conmigo y sólo yo, solo. No dices ni rompes el pesado aliento de concatenadas candentes cadenas de cobre; envestidas de llamantes olas de fuego. No las quiebras ni apagas con el agua de tus sueños.
Te he visto golpeando los breves pilares de la existencia corroída por un mundo sanguinario y perverso. Arañando la tierra y hierba mientras te arrastras para viajar, al horizonte llegar. Desentrañando el piso y las paredes del hogar, corriendo, ¡gritando! A la virgen ignorar.
Llorando en el fluido espacio de lo nimio y absurdo se me ha visto llegar, zapatear con distorsionados pasos, largo largos de engañosa grandeza. Desquebrajándome al último aliento, como golpe en el pecho o la victoria sin descanso vociferar. Prendiendo lumbre al carrete de pólvora, al cigarrillo a la bomba, al alma y más, aspirando a lo ígneo, a las llamas del tulipán.
Te he visto al final, me he visto al final, se me ha visto al final, nos han visto al final, rompiendo con fortaleza a todo el mal. Captando en un instante la frágil eternidad, tratando de expresar todo en una bella postal, pero ¿Cómo descargar la eternidad en cuadricula, blanca hoja o lienzo? Me veo marcando las palabras en cierzo que se desvanece con el otoño al primer viento. Y volar por los horizontes de tu cuerpo es lo que deseo al final, y como el Sol, viento y mar, quedarme en la electricidad de un solo cuerpo, eternidad.
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domingo, 1 de agosto de 2010
Lente viajero
Entre lo verde y ajeno te sigo viendo, sonriendo, gritando. Cuando la naturaleza de “lo puro y bueno” frente a ti se encontraba. Y yo, desde mis ojos extranjeros veo el paisaje que es a su vez visto con maravilla por todos los que no son como yo, y cada año se repite este golpeteo vibrante en el corazón de aquellos; por hoy también en el mío.
Pero ellos están en desventaja, porque lo que he visto ha sido naturaleza a detalle, y lo percibido como cotidiano es sólo una sombra, un empaño en lente gastado por guerra y tragedia, por viejas glorias y clásico hálito.
Así, capto imágenes enteras, se impregnan en la imperfecta película, en la imperfecta fotosensibilidad que mide la mente, capto las hojas doradas bajo el Sol y yo bajo ellas, oscurecido. Cuando los titilantes destellos blancos de agua y los pedazos de piel rojiza sobreexpuesta, encuentro un destino manifiesto alrededor, y todo es captado por mi lente viajero.
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